Posiblemente en el transcurrir de la vida de cualquier par de mortales se presenta una situación similar. La relación entre dos seres humanos se siente al principio muy fuerte, de piel, de sensaciones, del disfrute del otro, del goce de los dos, pero el tiempo se encarga de relajar la situación. El amor «cansa»,
llega la rutina, al no encontrar nada nuevo, las alas del amor resultan truncadas, el sentimiento deja de invadir todos los rincones del cuerpo y del alma y se llega al fin de la unión. El tiempo al fin de la relación vence al amor.
El amor finalmente evoluciona en algunos casos muy contados, y se transforma en una relación filial, se llega a tener un sentimiento de compañía mutua de conveniencia social.